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En esta ocasión
la nota la dieron el lunes 16, las autoridades
municipales de Santa María Colotepec, cuando
decidieron que los desfiles conmemorativos
no son festejos populares sino eventos gubernamentales
de la autoridad municipal, pues impidieron
el paso a los participantes a la zona turística
del “adoquín”.
Prácticamente, todos
los desfiles conmemorativos se realizan
en una ruta que inicia, actualmente, en
el mercado municipal, en la zona norte de
Puerto Escondido, continúa por la avenida
Oaxaca y termina en la zona turística “El
adoquín”. Por diversas razones, en los últimos
años, han sido desviados a la explanada
de la agencia municipal.
En esta ocasión,
la autoridad municipal de San Pedro Mixtepec,
decidió regresar al esquema tradicional
y finalizar el desfile donde siempre, pero
el cabildo de Santa María Colotepec decidió
que no, que no olvidaran los porteños que
“El adoquín” se encuentra en terrenos de
Colotepec y que –en vista de que nadie pidió
permiso- no se autorizaría a ningún contingente
ingresar a esa zona. Así que el desfile
de este lunes fue uno de los más cortos
y más raros que se recuerden, pues muchos
padres de familia se quedaron esperando
en vano a sus vástagos en la zona turística
sin saber que el desfile había sido desviado
hacia la explanada de la Agencia Municipal.
Consecuentemente,
el único desfile que se dio en “El adoquín”,
fue el del cabildo de Colotepec, el grupo
de charros de los hermanos Galván y unos
100 habitantes de la misma población, los
cuales, olvidaron por un momento
las profundas diferencias políticas que
los separan, y después de un animado
baile de caballos y jinetes, pasearon por
la desierta zona adoquinada para refrendar
simbólicamente, los dominios que les entregara
en 1995, el entonces Agente municipal, Lorenzo
Hernández Ahedo, ahora diputado local en
la actual legislatura oaxaqueña.
Así que el desfile
fue utilizado en esta ocasión, como un escenario
más, de las disputas políticas de los distintos
grupos que conforman el pequeño microcosmos
porteño.
Al margen de esto,
los porteños aprovecharon, primero la noche
previa, para festejar y divertirse
en el baile popular y a comer los tradicionales
platillos mexicanos y al día siguiente,
para tomar un día de asueto.
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