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San Pedro Mixtepec, octubre de
2002
El siguiente orador, León Ramírez, ciudadano
de San Pedro, fue mucho más agresivo: solicitó
actos de presión mucho más fuertes, como
la toma de las tierras de Punta Colorada
"pa' que le duela al gobernador",
"no para quitársela, sino para que
sepa lo que nos duele Puerto Escondido".
Lamentó la tibieza de los sanpedrunos "Nos
toman como cobardes", "cuando
nos pusieron las mojoneras en el crucero
de Puerto, lamenté la cobardía de los sanpedrunos".
Sin embargo, ante el señalmiento de que
él era regidor del municipio en esa época,
reculó y retó también a los habitantes de Puerto
Escondido a mostrar su capacidad de convocatoria
mediante una Asamblea pública que muestre
su fuerza política.
En este punto, el Presidente municipal
aceptó públicamente el compromiso que le
solicitó la Dra. Olga Livia Cortés, ante
lo cual, el Agente municipal, Valentín García
Jiménez, no tuvo más remedio que intervenir.
Su intervención fue confusa, saltando
de un tema a otro: Pidió, primero, encabezar
la coordinación de este movimiento en Puerto,
así como una audiencia con el gobernador
para rematar con la propuesta de realizar
una manifestación pacífica en la zona turística
y una síntesis anecdótica de cuando los
policías municipales de Puerto Escondido
fueron detenidos ("secuestrados",
les llamó) por la policía de Colotepec.
Terminó su intervención sin asumir compromiso
alguno.
Por su parte, Rigoberto Pacheco, síndico
municipal. dió la bienvenida a todos y se
halagó de recibir a "tanta gente importante
de Puerto Escondido". Redimensionó
el conflicto pidiendo a los asistentes no
olvidar que en la zona norte del municipio,
el conflicto "Cieneguillas-Coatlanes"
mantiene 5 mil hectáreas en disputa. Que
si bien, el conflicto en la zona adoquinada
es importante, no debía separarse de todo
el entorno municipal. Pidió actuar con inteligencia:
"ya no son tiempos de tomar las armas",
y asumió que es el Ayuntamiento el que debe
encabezar el movimiento y asumir el compromiso
de solución.
Es aquí, ya bien avanzada la reunión
cuando uno de los síndicos municipales,
Sergio cortazar, de Bajos de Chila, recordó
a los presentes que las diputaciones locales
y federales son ocupadas por nativos de
la región: Lorenzo Hernández Ahedo, localmente
e Ildefonso Zorrila, a nivel federal, por
lo cual pidió que si se formaba una comisión,
que ésta los incluyera. El ánimo de los
presentes cambió ante este comentario y
los susurros y murmullos no se hicieron
esperar: "si Lorenzo Hernández se sube
a este barco, lo hunde", comentó por
ahí alguno de los presentes.
El sentir generalizado fue de evitar
que el mencionado diputado participara en
este movimiento, pues varios de los presentes,
recordaron -al finalizar la reunión- que
en 1999, en un movimiento de protesta similar
al actual, el Congreso del estado nombró
una comisión de diputados que le diera solución
al conflicto. Los diputados se hicieron
presentes, pero el grupo que los recibió
en aquel entonces, cambió por completo los
acuerdos a los que habían llegado los participantes.
Los diputados enviados por el Congreso, recibieron
la propuesta de crear el municipio de Puerto
Escondido y no el de hacer respetar los
límites del municipio de San Pedro, que
era realmente, la propuesta original. Los
diputados encargados de la encomienda, encontraron
contradicciones entre lo que decían los
habitantes de san Pedro y la que le presentaron
los ciudadanos de Puerto Escondido, por lo
que dieron carpetazo al asunto, pues esa
solución estaba muy lejos de ser siquiera
analizada en el entorno político de aquel
año. La posible solución al conflicto fue
, en una palabra, reventada por esos ciudadanos
que modificaron el acuerdo. ¿sus nombres?:
Emilio Burguete, actual regidor en el municipio,
Liza Stroyer, y Lorenzo Hernández Ahedo, actual
diputado local y entonces Agente municipal
de la localidad.
En ese sentido, el Ayuntamiento pidió
la firma del documento base como primer
antecedente, aclarando que no era ése el
único camino, pero sí un buen principio
que no excluye la demanda al Congreso. "Que
se sumen los diputados, no nosotros a ellos".
En este punto y ya con los ánimos de
la reunión enfocados en este sentir, Valentín
garcía, sorpresivamente, tomó la palabra
para insistir en que se iniciara la demanda
y que no se nombrara comisiones de ninguna
especie, que sean las autoriodades
quienes encabecen el movimiento.
Su intervención fue entendida más como
un intento de no quedar fuera de los acontecimentos,
que como una pretensión real de solicitar
la intervención del Congreso, que fue finalmente,
la propuesta que quedó.
La reunión finalizó alrededor de las
2 de la tarde con un acalorado debate (hacía
bastante calor en San Pedro) en los
pasillos del Ayuntamiento, en el cual se
ampliaron conceptos y se afianzaron uniones.
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